El antiguo país de Occitania

12.10.2022

La mayoría de conceptos en historia medieval son complicados de por sí, y un claro ejemplo de ello es aquel país o aquellas tierras que hemos dado a llamar Occitania.

La principal diferencia dentro del Reino de Francia antiguo, surgido tras la muerte de Carlomagno, fue que entre aquellas tierras de lengua de oil (francés) sería la predominante, en cambio en la zona sur prevalecían las tierras cuya lengua era la de de oc (occitano).

Las tierras de la lengua de oc se diferenciaban del norte por su alto grado de romanización. 


Primeros antecedentes:

A poniente las tierras del antiguo reino de Aquitania, que con un origen básicamente celta fue tremendamente aculturizado y romanizado, pero tras el siglo Vº cuando la migración de britanos al continente recibió un reflujo constante de cultura celta desde la península de Bretaña. Al calor de este reino de Aquitania, precisamente, nacieron los condados catalanes.

A oriente de las tierras de oc se encontraba lo que se llamará el reino de Provenza, que como su nombre indica fue la primera Provincia del Imperio Romano, dominada por los godos (precisamente el pueblo bárbaro más romanizado), parcialmente islamizada (al mismo tiempo que la Península Ibérica) y finalmente recuperada para la cristiandad por los francos, pero que tras la muerte de Carlomagno pasó directamente al lote del Imperio Germánico y no al Reino de Francia.

Con estos antecedentes ya vemos aquí que la uniformidad en esta época era la excepción.

Con el tiempo el Reino de Francia y el Imperio Germánico se fueron debilitando, a la par que se combatían entre ellos y diferentes territorios se anexionaban o se separaban en función del azar de los campos de batalla. Ello no fue obstáculo para que el mayor influjo de cultura romana que habían recibido aquella bendita tierra siguiera dando su frutos y construyendo una suerte de civilización con una poderosa cultura, capaz de alumbrar a toda la cristiandad cuando empezó a recuperarse de los estragos de las guerras feudales. Sus mayores influjos fueron la cultura de los trovadores y la rápida asimilación y difusión del catarismo. De hecho a los cátaros se los llamaba albigenses, precisamente de la ciudad de Albi en el Condado de Tolosa. Pero todo ello acabó fracasando ante la intolerancia de la iglesia católica y la voracidad de los señores de la guerra del norte, franceses y germánicos.


El paso del siglo XII al siglo XIII:

En la época más o menos inmediata al tiempo a la partida podemos distinguir entre tres grandes poderes políticos en las tierras de la lengua de oc.

El primero de ellos sigue siendo el antiguo Reino de Aquitania, pero ya más mermado. En este reino también cabe distinguir el antiguo ducado de Gascuña, poblado por los antiguos vascones que al otro lado de los Pirineos serán el origen de los vascos. En Aquitania dominan los normandos ingleses, en un complicado juego político, a raíz del matrimonio del rey de Inglaterra, Enrique Plantagenet, con Eleonor de Aquitania, una mujer brillante, dama admirada y musa de grandes trovadores, que anteriormente había estado casada con el Felipe, Rey de Francia. Su hijo será conocido como Ricardo Corazón de León, que aborrece las primitivas tierras de Inglaterra y pasará la mayor parte de su vida en tierras occitanas.

El segundo gran poder político será en Condado de Tolosa, al centro y en parte al este de las tierras de oc. Esta ciudad en tiempos había sido precisamente la capital del Reino de Aquitania, pero su señor consiguió zafarse de su soberanía y forjó una poderosa dinastía. Cabe destacar que Ramon de Sant Géli fue uno de los tres cabecillas de la primera cruzada y su dinastía rigió el Condado de Trípoli hasta bastante después de la caída del Reino de Jerusalén. Muchos trovadores e intelectuales consideraban a los Condes de Tolosa los auténticos soberanos de las tierras occitanas, del "Meidio" (Midí en francés). Llamaban al conde "Rey sin corona" e incluso lo trataban de emperador.

Finalmente, el tercero en discordia (o no) era el Condado de Provenza, que desde principios del siglo XIIº era regentado por la dinastía de los Condes de Barcelona, posteriormente también Reyes de Aragón. Parejo a este título también poseían extensos vizcondados al norte del territorio de la lengua de oc (Millau, Carladés y Gavaldà) y desde antiguo ejercían una poderosa influencia en los feudos semiindependientes de los vizcondados de Narbona, Caracasona-Rasés (de hecho Guifré el Pilós, padre del linaje de Barcelona, tenía origen carcasonés), Besiers y Foix.

Barcelona, i el resto de condes catalanes (especialmente los pirenaicos de Urgell, Cerdanya i Besalú) se movían con toda naturalidad por el mapa occitano, de hecho en cierta manera estaban integrados en él, puesto que compartían una fuerte romanización, la propia dominación visigoda en el área más oriental de Carcasona-Narbona-Lauragés (la antigua Septimania) i finalmente su origen en el antiguo imperio carolingio dentro del "distrito" de Aquitania. Si analizamos los orígenes de la casa Real de Barcelona-Aragón vemos que por una parte Ramon Berenguer IV es hijo del conde de Barcelona i la condesa de Provenza. Por su lado, Petronila es hija del rey de Aragón y la hija del Conde de Poitiers (uno de los aristócratas occitanos más poderosos). Así pues podemos ver porqué para muchos de los contemporáneos su intervención en la política occitana no era vista precisamente como una "injerencia extranjera".

Cuando catalanes y aragoneses se convirtieron en aliados, tras la unión dinástica de sus soberanos, la influencia fue aún más pujante, puesto que la dinastía aragonesa también había hecho sus pinitos, extendiendo cada vez más su influencia en los territorios del Pirineo noroccidental (Bigorra, Bearn, y Comenge), donde antaño los Condes de Tolosa habían gobernado incontestadamente.

Este equilibrio entre los tres poderes (anglonormando, tolosano y catalanoaragonés) dio pie a diferentes guerras intermitentes, algunas evidentes, otras de baja intensidad. Los historiadores lo llaman la Gran Guerra Meridional. Usualmente los condes de Tolosa buscaban el apoyo de los Reyes de Francia, mientras que las otras dos partes (ingleses y catalanes) solían aliarse en contrapartida. A todo ello hay que añadir que estos señores semiindependientes que hemos ido citando muchas veces cambiaban de parecer y se aliaban según les convenía a sus bolsas o a su entrepierna. Desde una perspectiva psicológica eran mucho más políticos que sus vecinos anglonormandos, franceses o catalanoaragoneses y sabían jugar muy bien sus cartas. En definitiva estaban bastante más civilizados. Esta guerra o guerras terminaron en 1198 con el pacto entre Ramon VI de Tolosa y el Rey Alfonso el Trovador. Pero por desgracia, esta paz no duró mucho. Ambas partes toparon con la Iglesia Católica.


La sociedad en tierras occitanas:

La sociedad occitana se avanza casi dos siglos al renacimiento y al protestantismo, y eso en un aspecto muy importante, el acercamiento entre la burguesia y la nobleza, y no precisamente de una forma demasiado traumática. Pese a que, en un primer momento, habrá una cierta confrontación entre las ciudades, cada vez más libres, cada vez más cercanas a las famosas repúblicas italianas (pero con la diferencia que tendrán un señor, con el que pactan sus libertades a cambio de "subvencionarlo") y la nobleza rural que ve como su poder está amenazado por el poder económico ciudadano. En este enfrentamiento el Conde de Barcelona será el aliado de las ciudades, mientras que la nobleza rural anticuada se rebelará y no pocas veces recurrirá al Conde de Tolosa o al Rey de Francia. Este conflicto, gracias al catarismo, cada vez ser verá más diluido, y en las últimas décadas del siglo XIIº la mayor parte de la antigua aristocracia, incluidos los Condes de Tolosa, empezarán a entender la importancia del comercio y las ciudades, y a implicarse con ellas.

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